Nuevas tecnologías y Ciencia

Las nuevas tecnologías han irrumpido en nuestras vidas para bien o para mal. Básicamente, el acceso a Internet en la palma de nuestra mano ha reconfigurado toda nuestra manera de comunicarnos y de informarnos. De hecho, se habla que nos encontramos en la Era de la información.

Concretamente, en el caso de la ciencia, tengo la sensación de que ha sido una gran beneficiada del desarrollo de estas herramientas. Por un lado, las nuevas tecnologías están permitiendo que las tareas se puedan automatizar. Hoy en día, por ejemplo, existen gestores de RRSS que permiten preparar contenido y programar su publicación. Esto facilita en gran medida la comunicación de la ciencia. Además, estas RRSS permiten comunicación directa entre el creador de contenido y el usuario. Se establece una relación dinámica entre ambos. El usuario puede elegir ser un agente pasivo (recibir la información) o activo (comentar, compartir más información o reflexiones, etc). Además, la mayoría de estas RRSS tienen una alta navegabilidad. Por ejemplo, el usuario va “saltando” de vídeo en vídeo  en el caso de YouTube o de tweet en tweet en Twitter. En teoría, el usuario podría estar permanentemente consumiendo contenido de divulgación científica.

Por otro lado, uno de los aspectos fundamentales es que permite que el contenido sea universal (más si cabe si se utiliza el inglés como lengua vehicular). Cualquiera que tenga acceso a internet, puede acceder a contenido sobre ciencia. A diferencia de otros tipos de divulgación científica como eventos, charlas, proyecciones, coloquios, las nuevas tecnologías permiten acceder a este contenido en cualquier lugar y a cualquier hora. Básicamente, el acceso a esta información no tiene límites.

Otro aspecto novedoso es que ahora puede hacer divulgación científica cualquiera (a grandes rasgos). Una persona que tenga pasión por divulgar ciencia no necesita más que tiempo, ganas y acceso a internet, ya que existe una gran variedad de herramientas gratuitas con el propósito de compartir información. No requiere ningún espónsor, soporte financiero o apoyo de ningún tipo. Desde tu casa puedes divulgar ciencia con solo tener acceso a internet y un ordenador.

En definitiva, creo que estas tecnologías han ayudado a que la ciencia esté cada vez más presente en las personas que son “ajenas” a ella, es decir, aquellas que profesionalmente no estén involucradas en aspectos científicos.

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