«Hasta aquí, los genetistas han estudiado el mundo de la variación humana; ahora nos enfrentamos a una era en la que, para bien o para mal, poseerán la capacidad de cambiarla.»
Elliott Sober
A mi juicio el texto de Sober describe de manera más o menos sencilla y llana los peligros de no tener toda la información o puntos de vista disponibles y de extraer conclusiones precipitadas de estudios científicos. Aunque haya conceptos que no sean tan fácilmente comprendidos por un profrano en el mundo de la genética, del texto se destila una idea clara a través de los ejemplos que pone: que la realidad no es tan sencilla pero que tenemos que intentar desgranarla para obtener conclusiones robustas y válidas. Y que hay una diferencia entre saber si algo afecta o no, y cuantificar la contribución de ese aspecto (el kit de la cuestión).
Como mencioné en la anterior tarea, la ciencia tiene peligros y los avances y conocimientos científicos pueden ser utilizados de manera fraudulenta. Por ejemplo, en su texto Sober habla acerca de la eugenesia como método de mejora funcional del ser humano. Pero ¿quién decide que es lo mejor? Inevitablemente podemos caer en discriminaciones y peor todavía incrementar las desigualdades que ya están presentes en nuestra sociedad. Así que me pregunto, aunque podamos perfeccionarnos ¿realmente debemos hacerlo? La respuesta parece más clara en el caso de una enfermedad, como dice Sober. Pero en pasar de un estado normal a uno mejorado requiere una discusión ética más profunda.
Pienso que cuanto mayor estemos informados, mejores decisiones podremos tomar siendo de vital importancia cuanto más profundo y complejo sea el tema. Es decir, en temas inocuos, quizás una transmisión más vaga del asunto sea aceptable. Pero de nuevo ¿quién dice qué temas son los inocuos o quién no? Por este motivo, pienso que la ética en la ciencia y la comunicación científica debe estar siempre presente para poder guiarnos en estas preguntas profundas.
Sin duda creo que es necesario el esfuerzo de divulgar ciencia de una manera sencilla, pero sin perder rigor. Creo que el empleo de ejemplos sencillos con los que la sociedad pueda conectar puede servir de ayuda. También creo que se debe adoptar una actitud objetiva, en la que tanto las bondades como las no bondades de un resultado científico se pongan sobre la mesa. Y ese creo que es el gran reto de la divulgación científica.